Un nuevo estudio destaca la necesidad de ampliar a escala mundial las actividades de prevención de la violencia

Sem TítuloOMS – Según revela el Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia 2014 en 2012 fueron asesinadas 475 000 personas, y los homicidios son la tercera causa de muerte a escala mundial de los varones de entre 15 y 44 años, lo que pone de relieve la urgente necesidad de actuar de forma más decisiva para prevenir la violencia.

Pese a los indicios de que las tasas de homicidio han disminuido en el mundo un 16% entre 2000 y 2012, la violencia sigue estando generalizada. Las mujeres y los niños pagan un tributo particularmente alto en el caso de los actos de violencia no mortales. Uno de cada cuatro niños ha sufrido maltrato físico; una de cada cuatro niñas ha sido víctima de abusos sexuales; y una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia físico o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida.

Principales conclusiones

Publicado conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en el informe se señala que:

  • Solo en un tercio de los 133 países encuestados se aplican iniciativas a gran escala para prevenir la violencia tales como los programas de prevención de la intimidación, de visitas de enfermeras a las familias expuestas, y de apoyo a las personas que atienden a las personas de más edad;
  • Poco más de la mitad de los países aplican en su totalidad un conjunto de 12 leyes de eficacia reconocida para prevenir la violencia, aunque un 80% de los países las han promulgado;
  • Solo la mitad de los países han establecido servicios para proteger y prestar apoyo a las víctimas de la violencia.

Las consecuencias de la violencia en la salud física, mental, sexual y reproductiva a menudo duran toda la vida. La violencia también contribuye a las principales causa de muerte tales como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y el VIH/sida porque aumenta el riesgo de que las víctimas adopten comportamientos como el hábito de fumar, el consumo de alcohol o el uso indebido de drogas o que recurran a prácticas sexuales de riesgo.

“Las consecuencias de la violencia para las familias y las comunidades son profundas y pueden deteriorar la salud de los afectados durante el resto de sus vidas”, ha declarado Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud. “Sin embargo, conocemos las medidas que pueden prevenir la violencia en los hogares, escuelas y lugares de trabajo y en las calles y terrenos de juego. Nos deberíamos inspirara en los gobiernos que han logrado reducir la violencia adoptando las medidas necesarias. Nos han demostrado que, en efecto, la violencia es prevenible”.

El Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia 2014 es el primero de su género donde se evalúan las actividades nacionales dirigidas contra la violencia interpersonal, a saber, el maltrato de los niños, la violencia juvenil, la violencia sexual por la pareja, y el maltrato de las personas de edad. En los perfiles de los distintos países se plasma el grado de aplicación de los principales programas y leyes de prevención de la violencia y el de una selección de servicios.

En el informe se evalúa la escala de aplicación de los 18 programas de prevención de la violencia que constituyen “inversiones inmejorables”. Por ejemplo, se muestra que:

  • la mitad de los países aplican programas escolares para que los niños y adolescentes aprendan aptitudes para la vida tales como la resolución no violenta de los conflictos;
  • la mitad de los países promueve actividades encaminadas a cambiar las normas de género que respaldan la violencia contra las mujeres;
  • un tercio de los países están poniendo en marcha programas para mejorar parentalidad en las familias expuestas a la violencia
  • menos de una cuarta parte de los países preparan campañas de información pública para prevenir el maltrato de las personas de edad.

“Un alto grado de violencia en la familia o la comunidad paraliza la capacidad de las personas para mantener sus medios de vida, así como las opciones de desarrollo político, social y económico de los países”, ha declarado Helen Clark, Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. “En el informe se hace balance de las medidas que están adoptando los países para prevenir la violencia interpersonal y darle respuesta, pero también se ponen de manifiesto las carencias de la prevención de la violencia a escala mundial que es necesario corregir, por ejemplo, la calidad y el alcance de los programas de prevención, el acceso a los servicios destinados a las víctimas, en particular los servicios para las mujeres y las niñas, que sufren la violencia de forma desproporcionada, y la aplicación de las leyes que ya están en vigor.”

En el informe se examinan asimismo 12 leyes de interés para la prevención de la violencia. Por ejemplo, se muestra que:

  • el 98% de los países han promulgado leyes contra la violación;
  • el 87% de los países han promulgado leyes contra la violencia doméstica;
  • el 84% de los países han promulgado leyes contra la presencia de armas en las escuelas;
  • el 40% de los países han promulgado leyes contra el maltrato en las instituciones dedicadas a las personas de más edad;

En promedio, un 80% de los países han promulgado las 12 leyes de interés para la prevención de la violencia, pero solo algo más de la mitad notifican que las leyes se aplican en su totalidad.

“Las leyes que protegen a los ciudadanos frente a la violencia lanzan a la sociedad un mensaje muy claro sobre lo que es aceptable”, ha declarado Yury Fedotov, Director Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. “Con este Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia 2014 disponemos de un instrumento útil para determinar las carencias de la legislación y de la aplicación de la ley en los países, que puede ayudarnos a señalar las medidas adicionales necesarias para lograr que disminuyan los delitos violentos”.

Para reducir los traumas psicológicos, facilitar la curación de las víctimas de la violencia e impedir que vuelvan a participar en actos violentos es importante proporcionarles atención y apoyo. Pese a la solidez de los datos que vinculan las experiencias de violencia con los problemas de salud mental, menos de la mitad de los países disponen de servicios de salud mental para atender las necesidades de las víctimas, y en África solo un 15% de los países proporcionan esos servicios. Más de dos tercios de los países facilitan servicios de protección de los niños y servicios médico-forenses para las víctimas de violencia sexual.

En el Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia 2014 se insta a ampliar los programas de prevención de la violencia en todos los países; reforzar la legislación y la aplicación de las leyes destinadas a prevenir la violencia; reforzar las instituciones de justicia y seguridad para que se respete el estado de derecho; y fortalecer los servicios destinados a las víctimas de la violencia. Asimismo, se aboga por un uso mejor y más eficaz de los datos para fundamentar la formulación de programas de prevención de la violencia y medir los progresos realizados. El informe está destinado a las administraciones públicas, para facilitarles la determinación de las deficiencias y alentar y orientar su actuación, así como a las organizaciones no gubernamentales y los expertos que prestan asistencia a las actividades gubernamentales.

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